“Andrea habita un mundo de nubes y melodías secretas, un refugio donde el tiempo no tiene prisa, pero para los demás, ella es un enigma. Mientras sus compañeros avanzan rectos por los caminos de los libros, Andrea se pierde en el blanco de las páginas, que para ella son desiertos. Tras enfrentarse a la burla y al ruido del mundo, su mayor crítico, un compañero de clase, decide detenerse a escuchar. Juntos descubrirán que, aunque sus ritmos sean distintos, sus corazones pueden latir al mismo compás.»
Historias de arena, es un proyecto en el que la narradora cuenta la historia al son de la música, mientras que con sus manos, en directo, realiza las ilustraciones con creaciones de arena, transformando los dibujos concebidos como obras de arte vivas, que cambian en cada momento el argumento, despertando emociones y transmitiendo valores que ayudan a interiorizar ideas y estimular la imaginación del público.
NOTA DE INTENCIONES: Pajarillos en la cabeza no nace de un deseo de explicar una patología, sino de la necesidad de habitar una metáfora: la de aquel que vive en un «desfase» rítmico con el mundo. Mi intención como creadora es desplazar la mirada desde el diagnóstico hacia la poética. En esta obra, la neurodiversidad no es el tema, es el lenguaje.
Esta pieza huye del paternalismo. Andrea no necesita ser «curada» ni «corregida»; necesita ser comprendida en su propia lógica. Al final de la obra, mi propósito es que el espectador —niño o adulto— no sienta compasión, sino asombro. Busco una catarsis estética donde la burla (representada por la boca de arena) sea desactivada no por un discurso moral, sino por la fuerza de la belleza y la autoafirmación.
El objetivo: Una mediación desde la empatía.
Con Pajarillos en la cabeza, asumo el compromiso de ofrecer un espacio donde la infancia pueda reconocerse en su propia vulnerabilidad. Queremos que el público salga del teatro sabiendo que, si bien el mundo es a veces un desierto de papel, siempre hay una lápiz azul y una pajarilla grande dispuestas a romper el blanco y volar.
Marí Petit











